En esta vida de aprendizaje, hemos sido programados desde niños para seguir diversos patrones de conducta. Los aceptamos y adoptamos, solo porque están ahí, porque es la forma en la que nuestros padres, hermanos o amigos se comportan, porque es la forma en la que ellos nos han enseñado a vivir, expresarnos e inclusive a pensar.

Suele suceder que, al adoptar esos patrones de conducta, asociamos la interacción, la convivencia e inclusive el amor a comportamientos nocivos de manipulación, engaño y sometimiento, pues es la forma en que, hasta ahora, la humanidad ha mantenido la base de la comunicación entre ellos: diluyendo la propia esencia, deseos y sentimientos en las aguas turbias de la falsedad colectiva.

Y es que, el corazón y el sentimiento han sido reemplazados en la comunicación humana por patrones de conducta colectivos lo que desemboca en una drástica distorsión de nuestras emociones, ya que, expresamos lo que creemos debemos expresar ante los demás y no realmente lo que sentimos, reaccionamos ante las cosas de la forma en que nos enseñaron a reaccionar y no realmente como dicta nuestro corazón, y si, todo eso nosotros mismos lo permitimos.

Permitimos que la vida se convierta en un hilo interminable de pensamientos y rutinas por hacer, dejamos al fina la conexión con nuestro Ser, permitimos que las pequeñas maravillas que la naturaleza y la vida tienen, nos pasen desapercibidas debido a que pasamos todo el día pensando y manipulando nuestras actitudes hacia los demás, todo eso para tener “el control” sobre nuestra vida.

Cada cosa que experimentamos en nuestra vida es producto de nuestra conciencia, pensamientos y emociones; no hay nada en nuestra vida de lo que no seamos directamente responsables y es por eso que es tan importante mantener un flujo armonioso en nuestros pensamientos, y mas aun, en nuestras emociones, permitiendo que sean nuestros verdaderos deseos y emociones los que se manifiesten a través nuestro. Es uno mismo quien decide que experimentaremos en nuestro ser, nada ni nadie puede obligarnos a sentir o vivir de cierta forma.

Si tenemos depresión, nosotros mismos lo permitimos.
Si estamos enfadados, nosotros mismos lo permitimos.
Si tenemos resentimientos y recuerdos tristes, nosotros mismos permitimos que permanezcan ahí, siempre, nosotros lo permitimos así!

Permitimos día a día que todas esas emociones que nos incomodan y nos hacen sentir mal, entren en nuestra vida y se apoderen de nosotros, nadie mas nos obliga a hacerlo.

Esto impide que el flujo de nuestra energía transite naturalmente a través de nosotros, ya que, los sentimientos de los demás, o las expresiones que nos enseñaron a lo largo de nuestra vida toman el lugar de nuestra esencia y nuestros verdaderos sentimientos, aquellos que teníamos cuando éramos niños, cuando llegamos a la vida sin patrones de conducta programados. Y así, tristemente olvidamos nuestra esencia y sentimientos puros debajo de una maraña de comportamientos agotadores adoptados de nuestro entorno, comandados por la mente.

Con eso, a la larga y desde la niñez se nos crean adicciones emocionales, ya que llegamos a “acostumbrarnos” a sentirnos mal, a enfadarnos, a culpar a los demás por nuestras desventuras, a sentir pena por nosotros mismos y a tomar una postura de victima o en otros casos a victimizar a los demás, y es así, porque así lo permitimos!

En un comienzo, lo hicimos porque creímos que no había opción, que había que adaptarse al entorno en el cual nos desenvolveríamos, y después, poco a poco, lo continuamos haciendo porque ya se ha creado una adicción a esas emociones negativas. Esas emociones absorben energía nuestra, pero también nosotros obtenemos energía de ellas; pues llega un punto en el que no conocemos más de nosotros mismos que estas caretas de emociones dolorosas y vengativas, no conocemos nada de nuestra Esencia y así, no podemos alimentar nuestra alma con el amor de nuestro Ser Superior, de esa forma nos alimentamos de la energía que producen esas emociones desequilibradas que nos mantienen habitando en un círculo interminable de dolor y adicción.

A estas alturas te preguntaras, que se puede hacer para romper ese circulo adictivo?

Como siempre, es simple!

Como ya dije antes, todas y cada una de las emociones que experimentamos, entran porque lo permitimos, porque nos sintonizamos a ellas y así se vuelven parte de nuestra personalidad.

Sin embargo, podemos cambiar el canal con el cual nos sintonizamos, cambiar la frecuencia de las emociones que nos permitiremos experimentar, es realmente simple, solo es cuestión de NO aceptar aquellas emociones que nos hacen sentir mal, no continuar reaccionando ante las cosas y las vivencias de la forma en la que solíamos reaccionar, no aceptar en nuestra vida, en nuestro Ser las actitudes que tienen los demás, no vivir nuestras relaciones personales como un juego de poderes en el que, el vencedor es quien tiene la razón, es el que dominara al otro.

Simplemente basta con desearlo y hacerlo concientemente, sentirnos bien por elección y deseo y así, nuestras verdaderas emociones, aquellas que corresponden a nuestra Esencia o Ser Superior pueden fluir sin obstrucciones hacia nuestro corazón y así equilibrar la mente. Poco a poco, podremos irnos transformando abandonando las adicciones emocionales.

Es cuando permitimos que nuestro Espíritu se manifieste a través de nosotros que se transforma la manera en que percibimos la vida y el mundo que nos rodea, de esa forma, percibimos que las relaciones, la convivencia no son un juego de poder, ni una competencia por ver quien es el vencedor; dejamos de tener miedo y de protegernos con aquellas caretas emocionales que nos mantenían atados y así, podemos desnudar nuestra alma y sentimientos recobrando la libertad de nuestro corazón.

Solo basta expresar el deseo de transformar nuestro pensamientos y entonarnos con aquello que nos reconecta a nuestro Ser, no importa lo que sea, puede ser escuchando música, dando un paseo en la naturaleza, observando el cielo o un atardecer, pintando, meditando, en fin lo que importa es entonarnos con nuestro corazón y así, apreciar la belleza que ahí reside, apreciar la inocencia de nuestros sentimientos puros provenientes de nuestro Ser, para que así, esos sentimientos se expresen a través nuestro y nos muestren un nuevo mundo, el mundo de armonía que estaremos creando desde nuestro corazón en libertad!

Visto en: http://kaipekoppon.blogspot.com/2007/06/adicciones-emocionales.html

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